Tener al alcance de la mano todas las materias primas y elementos curtientes de la piel, como la CAL de la Sierra Penibética, la SAL de los yacimientos salinos de Hortales, el AGUA de nuestros caudales y la CORTEZA TÁNICA muy abundante en los montes que nos rodean, hace de nuestro entorno el marco ideal para que surja la marroquineria.